| María Herrera se unió al Movimiento por la Paz después de que cuatro de sus hijos desaparecieron. |
Texto y fotografías: Arturo Ilizaliturri
Doña María Herrera tiene una
sola expresión en el rostro. Sólo los que mejor la conocen saben si sus cejas
siempre han estado tensas como arco, si su ceño nació fruncido, con pliegues de
acordeón, y si las marcas de sus pómulos siempre han sido tan profundas, o si
esa expresión le salió el 28 de agosto de 2008, día en el que desaparecieron
dos de sus hijos, Jesús Salvador y Raúl, o si fue el 22 de septiembre de 2010
cuando a otros dos hijos suyos, Gustavo y Luis Armando, se los tragó la
tierra.